lunes, 16 de septiembre de 2013

TEMÍ-A




Temía estar solo hasta que…
…aprendí a quererme a mi mismo.

Temía fracasar hasta que…
…me di cuenta que, únicamente fracaso si no lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que….
…me di cuenta que, de todos modos opinarían de mi.

Temía me rechazaran, hasta que…
…entendí que debía tener fe en mi mismo.

Temía al dolor, hasta que…
…aprendí que éste es necesario para crecer.

Temía a la verdad, hasta que…
…descubrí la fealdad de las mentiras.

Temía a la muerte, hasta que…
…aprendí que no es el final sino más bien el comienzo.

Temía al odio, hasta que…
…me di cuenta que no es otra cosa más que “IGNORANCIA”

Temía al ridículo, hasta que…
…aprendí a reírme de mi mismo.

Temía hacerme viejo, hasta que…
…comprendí que ganaba sabiduría día a día.

Temía al pasado, hasta que….
…comprendí que no podía herirme más.

Temía a la oscuridad, hasta que…
…vi la belleza de la luz de una estrella.

Temía al cambio, hasta que…
…vi que aún la mariposa más hermosa, necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

Hagamos que nuestras vidas en cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer…
….. no olvidemos que al final…

siempre hay algo más…

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10

EL CAMPESINO Y EL BURRO.



Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de sacarlo sin éxito.

Finalmente el campesino decidió que el animal ya estaba viejo, el pozo estaba seco, y necesitaba ser tapado de todas formas y que realmente no valía la pena sacar el burro.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarlo. Todos tomaron una pala y empezaron a tirar tierra al pozo. El burro se dió cuenta de lo que estaba pasando y lloró desconsoladamente.

Luego, para la sorpresa de todos, se tranquilizó. Después de unas cuantas paladas de tierra, el campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio...

Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble...

Se sacudía la tierra y daba un paso hacia arriba... mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animal, él se sacudía y daba un paso hacia arriba.

Pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando.
__________________________________________________________
REFLEXIÓN:
Bonita historia de superación, o diría más bien supervivencia.... De aquí se pueden concluir muchas cosas...

  •  El no rendirse, la perseverancia y las ganas de luchar siempre dan buen resultado…

  • Puede ser que algunas veces nosotros seamos el burro y otras, seamos los que lanzamos la tierra…

  • Durante tu vida vas a sentir caer sobre tu espalda, todo tipo de tierra, vas a sentir paladas de problemas, de conflictos, de dudas, de sinsabores, y muchas cosas más…

  •  Depende de ti sacudirte y colocar cada situación debajo de tus pies, o bien dejarlos sobre tu espalda y dejar que el peso te deje inmóvil en lo más profundo del pozo.

  •   Aprender a sacudirte y dejar cada uno de tus problemas debajo de tus pies, te permitirá día a día subir un escalón y al final casi sin darte cuenta te encontrarás libre y victorioso.

  •  Libera tu corazón del odio.

  • Libera tu mente de las preocupaciones.
  • Simplifica tu vida.
  • Da más y espera menos.

  • Ama más y... sacúdete la tierra porque en esta vida no sólo hay problemas, también hay soluciones.

 “Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Romanos 8: 37


viernes, 30 de agosto de 2013

LA PRISIÓN



Dos hombres habían compartido injusta prisión
durante largo tiempo en donde recibieron
todo tipo de maltratos y humillaciones.

Una vez libres, volvieron a verse años después.
Uno de ellos preguntó al otro.

-¿Alguna vez te acuerdas con odio de los carceleros?

-Como olvidarlo, pero gracias a Dios ya superé  todo
-contestó-. ¿Y tú?

-Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas -respondió el otro.

Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:

-Lo siento por ti. Si eso es así,
significa que aún te tienen preso.

DESCONOCIDO

Reflexión:
Muchas veces se confunde el perdón con el olvido.  Perdonar no significa necesariamente olvidar. Perdonar no es olvidar, es recordar sin que nos pese o haga sentir mal...

martes, 20 de agosto de 2013

LOS 4 MONOS



Los profesores de comercio Gary Hamel y C. K. Prahalad han escrito sobre un experimento llevado a cabo con un grupo de monos. Es una historia real de fracaso.
Cuatro monos fueron puestos en un cuarto que tenía un gran palo en el centro. Suspendido de lo más alto del palo había un racimo de bananas.
Hambriento, uno de los monos empezó a subir por el palo para conseguir algo para comer, pero cuando estaba por alcanzar las bananas, se le lanzó un chorro de agua fría. Chillando, se bajó del palo y renunció a su intento de conseguir comida.
Los demás monos hicieron esfuerzos similares y cada uno fue bañado con agua fría. Después de varios intentos, finalmente se dieron por vencidos.
Entonces los investigadores sacaron del cuarto a uno de los monos y lo reemplazaron por otro. En el momento en que el recién llegado empezó a subir por el palo, los otros tres lo agarraron y lo bajaron.
Después de haber intentado subir por el palo varias veces y de ser bajado por los otros, él finalmente se dio por vencido y no volvió a intentar subir al palo otra vez.
Los investigadores reemplazaron a los tres monos originales, uno por uno, y cada vez ponían un mono nuevo, el que sería bajado del palo por los otros antes que pudiera llegar a las bananas.
Llegó el momento en que el cuarto estaba lleno de monos que nunca habían recibido una ducha de agua fría. Ninguno trató de subir por el palo, pero ninguno sabía por qué.
Desdichadamente, la gente que acostumbra fracasar es muy parecida a estos monos. Cometen el mismo error una vez tras otra, aunque nunca están seguros por qué. Y como resultado, nunca logran salir de lo que yo llamo la supercarretera del fracaso.


Gary Ámel and C. K. Parlad, Competing for the Future, Harvard Business School Press, Boston, 1994, pp. 51–52.
Maxwell, John C.: El Lado Positivo Del Fracaso; Failing Forward. Thomas Nelson, Inc., 2000; 2003, S. 61

Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso. Proverbios 16.18